lunes, 31 de agosto de 2015
martes, 25 de agosto de 2015
Sobre Jornadas de Sociología...
http://fcp.uncuyo.edu.ar/2-jornadas-de-sociologia-balances-y-desafios-de-una-decada-larga-2001-2015-aportes-y-debates-desde-la-sociologia
http://www.unidiversidad.com.ar/jornadas-de-sociologia
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miércoles, 12 de agosto de 2015
Para debatir sobre la libertad de expresión, a partir de la situación en Bolivia (de enfrentamiento entre el vice-presidente y algunas organizaciones). Estuve en 2013 compartiendo un seminario con los amigos del CEDIB, considero que es un espacio de debate y sistematización de información muy importante para quienes estamos en estos temas.
Lucre
http://www.la-razon.com/nacional/Vicepresidente-Garcia-advierte-ONG-entrometen-pais_0_2324167612.html
Lucre
http://www.la-razon.com/nacional/Vicepresidente-Garcia-advierte-ONG-entrometen-pais_0_2324167612.html
García advierte que si ONG se entrometen en el país, ‘se van’
Declaración. García Linera ofreció una conferencia de prensa en la que habló de esas entidades.
ABI.
La Razón (Edición Impresa) / Luis Mealla / La Paz
03:20 / 11 de agosto de 2015
03:20 / 11 de agosto de 2015
Cuatro Organizaciones No Gubernamentales (ONG)
fueron cuestionadas ayer por el origen de su financiación. El
vicepresidente Álvaro García Linera advirtió que las entidades que se
entrometan en política serán echadas, tal como ocurrió en 2013 con la
danesa IBIS. “Se van a afuera”, sentenció.
La
autoridad señaló a la Fundación Milenio como una institución vinculada a
personas afines al expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada y al
Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). En esa línea, también
mencionó a la Fundación Tierra que —según García— también recibe dinero
de fuentes extranjeras ligadas al exmandatario procesado por las muertes
derivadas de la crisis de octubre de 2003.
Asimismo, el Vicepresidente citó el caso del Centro de Documentación e
Información Bolivia (Cedib) y del Centro de Estudios para el Desarrollo
Laboral y Agrario (CEDLA), dos ONG que en su criterio están lideradas
por “trotskistas verdes” u “oenegeístas” que cambiaron su ideología por
dinero.
Reclamos. “Hacen política; entonces, nosotros
también les decimos: señor de la ONG, usted no tiene derecho a
entrometerse en asuntos políticos en nuestro país, si se entromete se va
a afuera”, remarcó ayer el Vicepresidente del Estado en una rueda de
prensa.
“Cuando el Vicepresidente nos amenaza, lo que
está haciendo es anunciar que se van a restringir derechos como el de
libre asociación o el de información. Apelamos a la sociedad, a la que
conoce nuestra trayectoria y ha contribuido a la democracia. Todo lo que
hemos hecho fue sin recurrir a auspicios partidarios, somos
apartidistas y plurales”, afirmó a La Razón Marco Gandarillas, director
ejecutivo del Cedib.
Carlos Arze, representante del
CEDLA, señaló que las declaraciones de García Linera carecen de
fundamento, en el entendido de que todo el material que produce su
institución es público. “Las acusaciones de que tenemos intereses
partidistas caen por su propio peso. Ocurre que el nerviosismo del
Gobierno, por la actual situación económica y social, le hace cometer
errores y exabruptos”, señaló Arze, también en contacto con este medio.
La Razón también intentó comunicarse con representantes de las otras
dos organizaciones aludidas por García Linera, pero estas entidades aún
no tenían una postura definida. La relación entre el gobierno de Evo
Morales, las ONG y otras entidades de desarrollo ha sido ríspida. A
finales de 2013 expulsó a IBIS “por injerencia y acciones de división”.
En 2013 fue echada la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo
Internacional (Usaid) por similares acusaciones.
Para
García, existen ONG que se basan en una “política transnacional
imperial” que en la década de los sesenta y setenta “buscaba controlar
la natalidad en los países de Sudamérica y desde los ochenta perfilan
una supuesta protección a la naturaleza”.
Katherine
Grigsby, quien hasta fines de julio fue coordinadora residente de la
Organización de Naciones Unidas, consideró que el Gobierno debiera ser
más “explícito” sobre el marco de la cooperación. “Sería muy orientador
para toda la cooperación internacional el tener bien clara cuál es la
política del Estado”, puntualizó en una entrevista publicada el 31 de
julio por La Razón.
Instituciones señaladas
ONG
Álvaro García Linera cuestionó a Tierra, a la Fundación Milenio,
al Cedib y al CEDLA por el origen de su fuente de financiación. Dos
organizaciones rechazan las “amenazas” del Vicepresidente y se declaran
apolíticas.
Interesante iniciativa, para discutir!
Se conformó la Unión de Científicos Comprometidos. Un escrito de Andrés Carrasco es el origen de esta red latinoamericana que cuestiona el rol de la ciencia al servicio de las corporaciones con la complicidad del Estado.
Ciencia digna
La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) estableció el 16 de junio de 2014 como el “día de la ciencia digna”, en homenaje al jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA, Andrés Carrasco, quién confirmó los efectos nocivos del herbicida glifosato. Carrasco, que falleció en mayo de 2014, había sido presidente del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y era un duro cuestionador de las políticas científicas que (desde el Estado) están al servicio del sector privado.
Enfrentó una campaña de desprestigió de sectores mediáticos ligados al agronegocios y también de sectores de la academia, incluso del ministro de Ciencia, Lino Barañao (un férreo impulsor de las empresas transgénicas).
Carrasco tejió lazos con organizaciones sociales, poblaciones fumigadas e investigadores críticos al modelo hegemónico de ciencia. Trabajaba en un escrito que sería el puntapié de un colectivo de académicos de América. No llegó a terminar el documento, pero el 16 de junio de 2014 se lanzó (en base a su escrito) la “Declaración Latinoamericana por una Ciencia Digna”.
“Existe una ciencia cada vez más dependiente de los poderes hegemónicos, violando el derecho a una ciencia autónoma para beneficio directo de la sociedad (…) Los cultivos transgénicos son vehículos diseñados no para alimentar al mundo, sino para la apropiación sistemática e instrumental de la naturaleza; y sin duda un instrumento estratégico de control territorial, político y cultural, de una nueva etapa neocolonial”, señala el escrito de Carrasco.
En otro apartado afirmaba que la manipulación genética es solo una tecnología y “no tiene una base científica sólida por lo que constituye un peligro para el equilibrio natural y la diversidad biológica”. Alertaba sobre la existencia de “grandes negocios y un enorme relato legitimador que los científicos honestos no podrán evitar interpelar”.
“La ciencia, su sentido del para qué, para quién y hacia dónde, están en crisis y nosotros en la patria grande no podemos fingir demencia si queremos sobrevivir soberanamente. Los pueblos latinoamericanos tienen el derecho irrenunciable a desarrollar una ciencia transparente, autónoma y que sirva a sus intereses”, proponía el escrito de Carrasco, que soñaba con un colectivo de científicos cercanos al pueblo y alejados de los dictados de las empresas.
A los pocos días de circular el escrito, ya había más de 50 reconocidos y respetados académicos de Argentina, México, Ecuador, Costa Rica y Brasil que adherían a la declaración.
Un año después
Junio de 2015. Rosario fue otra vez el epicentro. La Facultad de Ciencias Médicas de la UNR. Toda una semana de actividades, en el marco del III Congreso Internacional de Salud Socioambiental, se realizó el I Encuentro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, con participantes de una decena de países de la región. Más de 70 expositores y debates. El hincapié estuvo puesto en las actividades extractivas, las políticas de Estado, las organizaciones territoriales y, claro, el rol de la ciencia y las universidades públicas.
Una de las ponencias estuvo a cargo de Alicia Massarini, doctora en ciencias biológicas e investigadora del Conicet. Explicó que una concepción clásica y hegemónica de la ciencia es la que se presenta como neutral, objetiva y universal. Tuvo su punto de partida en 1945, luego de la Segunda Guerra Mundial, y vincula la ciencia al progreso y a la generación de riqueza. “Es un modelo lineal, muy parecido a la vigente en la Argentina actual”, afirmó.
Sostuvo que esa concepción de ciencia comenzó a ser cuestionada en la década del 60, donde diversos investigadores cuestionaron que se dé un cheque en blanco al hacer científico. Esa mirada crítica tuvo su correlato local en el Pensamiento Lationamericano en Ciencia y Tecnología (PLACT), que rechazaba la neutralidad del pensamiento científico y buscaba una estrecha relación con el pueblo. De Argentina sobresalían Jorge Sabato y Oscar Varsavsky. Dos preguntas podrían resumir esos cuestionamientos y, al mismo tiempo, la búsqueda de alternativas: ¿ciencia para qué y para quién?
Dictaduras militares mediante (y neoliberalismo después), esa línea de pensamiento crítico se debilitó, pero advirtió que en la última década resurgió.
La crítica (o autocrítica) a la ciencia actual apunta a la creciente tendencia a la privatización y mercantilización del conocimiento, e incluye el sistema de evaluación, que hace fundamental hincapié en la escritura “paper” (artículos) en revistas especializadas en ciencias. A más publicaciones, y según en qué revistas, mayor puntaje para ascender en la carrera. Massarini, en línea con muchos otros científicos, cuestionó la centralidad que se le da a las publicaciones. “Hay que preguntarse cuál ha sido el destino de esos artículos. La gran mayoría no ha dejado huella de interés. Y los dos tercios de ellos jamás ha sido citado por otros investigadores”, cuestionó.
Y resumió los dos modelos de ciencia: con el sector privado como eje (“empresacéntrico”) o con la sociedad como sujeto de referencia (“pueblocéntrico”). Afirmó que el actual modelo lineal de ciencia muestra que el saber está en crisis. Y propuso otro modelo, una ciencia vinculada al contexto social, cultural y a los territorios.
Documento
Más de treinta investigadores debatieron durante todo un día el documento constitutivo de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza de América Latina (Uccsnal). Durante casi cinco meses habían circulado distintas versiones vía correos electrónicos, pero en Rosario se hiló aún más fino. Se consensuaron seis carillas, con un comienzo que es una declaración de principios: “En homenaje póstumo al doctor Andrés Carrasco (1946-2014). Presidente Honorario Permanente”.
Los primeros párrafos son una crítica al extractivismo y a sus justificadores: “La generación y uso del conocimiento científico tecnológico están cada vez más comprometidos con dar respuesta a las demandas de las corporaciones que impulsan el modelo que nos ha llevado a esta crisis y cada vez menos al servicio de los pueblos”.
Denuncia la “creciente tendencia a la privatización del conocimiento” y al mismo tiempo revaloriza el saber de las comunidades locales, los pueblos indígenas, los campesinos y los habitantes de las periferias de las ciudades quienes “con sus luchas, sus saberes ancestrales, sus ejemplos convivenciales y su concepción del buen vivir y su organización, siembran semillas emancipadoras para reconstruir los paradigmas necesarios para enfrentar estas crisis”.
Entre los objetivos de la Unión de Científicos figuran el propiciar una reflexión crítica sobre la ciencia y la tecnología, promover la discusión sobre la responsabilidad de los estudiantes, científicos y académicos, y generar conocimientos orientado a acompañar y fortalecer los procesos sociales y las luchas en defensa de las comunidades y la naturaleza.
“Resulta imperativo aplicar los principios de precaución y de prevención”, resalta el documento de los científicos. Lo que implica que, ante la falta de certeza sobre el impacto de una tecnología o técnica (los transgénicos o la fractura hidráulica para extraer petróleo) se deben tomar medidas de protección para el ambiente y la salud humana. Y remarcan que es imprescindible que todo proceso de generación y aplicación de tecnologías en la sociedad “sea convalidado por la licencia social y ambiental correspondiente, fruto de legítimos procesos participativos”.
Y, ya casi al final del documento, vuelve a una pregunta tan necesaria como ausente en el modelo académico hegemónico: para qué y para quién es la ciencia y la tecnología.
Entre los firmantes están Alejandro Calderón y Margarita Tadeo Robledo (México), Jaime García (Costa Rica); Miriam Mora y Arturo Quizhpe (Ecuador), Eduardo Espinoza (El Salvador), Rubens Nodaris (Brasil), Esperanza Holguin (Colombia), Pablo Galeano (Uruguay), y Damián Verzeñassi, Alicia Massarini y Damián Marino (Argentina), entre otros.
También forma parte del colectivo Elizabeth Bravo, ecuatoriana y doctora en ecología de microorganismos. Bravo denunció en su ponencia la existencia de una “ciencia mercenaria” (dio como ejemplo la contaminación de Chevron en Ecuador y cómo un grupo de científicos acudieron al auxilio de la petrolera y no de las comunidades afectadas), pero revalorizó lo sucedido en Rosario: “La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la Naturaleza es un hecho de gran trascendencia para los países de América. Nace ante la necesidad de contar con una mirada crítica al modelo tecno-científico que se está imponiendo en la región. Esta necesidad fue ya ubicada por nuestro querido amigo Andrés Carrasco, quien nos dejó como tarea pendiente crear esta organización. A un año de su partida, la pudimos concretar y ya está dando sus primeros pasos por América Latina”.
http://www.darioaranda.com.ar/2015/07/otra-ciencia-es-posible/
* Por Darío Aranda. Publicado en el periódico Mu de Julio de 2015.
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